viernes, 6 de mayo de 2016

El petróleo, árbitro de incertidumbres / José Javaloyes *

Traen al recuerdo los repuntes alcistas del precio del barril de petróleo de estas últimas fechas -con sus correspondientes traducciones en las Bolsas-, aquello que sucedió en 1973, por causa de la Guerra del Ramadán, con el encarecimiento súbito y violento del precio del crudo, inducido por la OPEP por medio de una reducción drástica de las extracciones, como represalia contra el Occidente industrial por su apoyo a Israel en el curso de la última contienda entre el Estado judío y los otros semitas. El impacto de la medida sancionadora fue suficiente para que se viniera abajo la inercia de prosperidad económica de los años 60, denominada del “baby boom” por su muy significativo repunte demográfico.

El rebote económico de aquella sanción política por causa de tal contienda precisó hasta qué punto el petróleo podía oficiar por vía de precios, como factor de arbitraje. No sólo en los procesos económicos sino también en los políticos e incluso los históricos. En este último sentido, la sanción de la OPEP -impulsada por sus socios árabes, especialmente desde el peso dirimente de Arabia Saudí- por sus efectos en la economía occidental, se tradujo en España en una desestabilización de fondo tan enérgica que estuvo a punto de torpedear la Transición en el inicio de su despegue. Riesgo que se esquivó con los Pactos de la Moncloa, vista su necesidad y políticamente impulsados por la inteligencia de Enrique Fuentes Quintana.

Obviamente, la incertidumbre y los riesgos que arbitra el petróleo en este ahora, son de muy distinta naturaleza y alcance que la de aquel cambio epocal situado en la primera mitad de la década de los años 70. Y se acompaña de un muy diferenciado escenario -el de la caída general de los precios de las materias primas, a la que centralmente pertenece-. Correspondiéndole una jerarquía causal indiscutible. Tanto como lo que señala su propia repercusión económica y política en Arabia Saudí, con su revolución presupuestaria y su secularización del orden público. Del que ha sido apartada la Policía Religiosa.

Posiblemente esta incidencia “arbitral” (junto con la tensión entre Ryad y Teherán) en la primera potencia exportadora de crudo puede significar, para las incertidumbres económicas, tanto como la suma de los componentes que configuran el origen de las actuales oscilaciones en los precios del barril, tanto del “West Texas” como del “Brent”.


(*) Periodista español


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